El jueves de los 3 billones de dólares: las acciones de IA se desploman y el Nasdaq cae un 5,5 %, su peor día desde abril
Nueva York — El negocio de la inteligencia artificial vivió el jueves su peor día en 18 meses: el índice Nasdaq Composite se desplomó un 5,52 %, hasta 24.315 puntos, borrando más de 2 billones de dólares del índice y arrastrando consigo a los mercados mundiales. La venta masiva, provocada por la victoria demócrata en las elecciones de medio mandato de Estados Unidos, golpeó con más dureza a las empresas que construyen la infraestructura de IA y dejó al Nasdaq en territorio de corrección, más de un 10 % por debajo del récord que había marcado apenas un mes antes.
La magnitud de la caída fue rotunda. El descenso del Nasdaq fue su mayor caída porcentual en un día desde la venta masiva por los aranceles de abril de 2025, y hacia el mediodía Fortune contabilizaba más de 3 billones de dólares de valor de mercado borrados del índice. El S&P 500 cayó un 4,36 %, hasta 7.353,73 puntos, y el Dow Jones perdió 1.833 puntos, un 3,44 %, hasta 51.523, borrando con creces la ganancia de 1.570 puntos del miércoles. El índice Philadelphia Semiconductor, una cesta de 30 empresas de chips, se desplomó alrededor de un 12 %, su segunda mayor caída diaria registrada. Nvidia, la empresa más asociada al auge de la IA, cayó un 9,26 %, hasta 181,60 dólares, por debajo de donde cerró 2025. AMD y Micron perdieron cada una más de un 17 %, SanDisk cayó un 22 % y Broadcom bajó alrededor de un 10 %.
El detonante no fue un solo resultado decepcionante ni un cambio en los tipos de interés. Fue una reevaluación del riesgo político ligado a la construcción física de la inteligencia artificial: los centros de datos, los chips, las fuentes de alimentación y los sistemas de refrigeración de los que depende la tecnología. Los inversores interpretaron la conquista demócrata de ambas cámaras del Congreso, junto con las victorias demócratas en las elecciones estatales, como una señal de que el auge de la infraestructura de IA se construirá ahora más despacio y en condiciones más duras, con una regulación más estricta y una mayor oposición local. En diez estados, los votantes aprobaron 40 de 41 medidas locales sobre centros de datos en sus papeletas. «El tema duradero de estas elecciones es la ralentización de la construcción de centros de datos», dijo a Reuters Michael O'Rourke, de JonesTrading.
La venta también dejó al descubierto una inquietud más profunda que llevaba semanas creciendo: que el gasto en IA de las grandes tecnológicas supera el dinero que generan. Alphabet reportó un flujo de caja libre negativo de unos 9.100 millones de dólares en el tercer trimestre, su segundo trimestre negativo consecutivo, con un gasto de capital de 51.400 millones de dólares. Amazon reportó un flujo de caja libre negativo de 42.400 millones de dólares en los últimos doce meses, frente a 14.800 millones positivos un año antes. El Nasdaq-100 ya había entrado en corrección el lunes, cuando los inversores empezaron a desconfiar del gasto en IA sin pruebas suficientes de rendimientos adecuados. El jueves, el mercado castigó a las empresas que construyen y financian la capacidad de IA mucho más duramente que a las que la poseen: Meta cayó alrededor de un 3,4 % y Alphabet un 1,6 %, mientras que los fabricantes de chips y los operadores de centros de datos perdieron entre dos y cuatro veces más.
El daño se extendió por Asia el viernes. El Nikkei 225 japonés cayó entre un 5,5 % y un 6 % en las primeras operaciones, su caída diaria más pronunciada desde abril de 2025, y el Kospi surcoreano se deslizó hasta un 8,8 %, activando un cortacircuitos que suspendió la negociación durante 20 minutos. Pero en Estados Unidos hubo señales de rebote: el viernes por la mañana el Nasdaq subía alrededor de un 1,8 % en las primeras operaciones, con Nvidia y AMD liderando la recuperación de los chips, y el bitcóin, que había caído por debajo de los 75.000 dólares durante la noche, cotizaba en torno a los 75.600 dólares. La primera prueba de si la venta fue una corrección o el comienzo de algo más profundo llegará el viernes por la mañana, cuando se publique el informe de empleo de octubre a las 8:30 de la mañana, hora del Este.
Por ahora, el mensaje del jueves es que el negocio de la IA, que sostuvo los mercados mundiales durante dos años, ya no es inmune a la política. Un mercado que había dado por sentado un aumento ininterrumpido de centros de datos y chips se ha visto obligado a enfrentarse a un Congreso y a una serie de gobiernos estatales que podrían ralentizar esa expansión. Que el rebote se mantenga dependerá de si los inversores creen que el gasto puede justificarse, y de si las empresas en el centro del auge pueden empezar a convertir sus enormes inversiones de capital en dinero.
