California vacía el corredor de la muerte: Newsom conmuta las 548 sentencias en un indulto histórico
El gobernador de California, Gavin Newsom, anunció el jueves que conmutará las penas de muerte de las 548 personas del corredor de la muerte del estado, el mayor acto de clemencia masiva en la historia de Estados Unidos. En una carta abierta de tres páginas dirigida «a todos los californianos», Newsom dijo que actuaba porque cree firmemente que el asesinato sancionado por el Estado es incompatible con los valores de California, socava los cimientos del sistema legal y degrada a todos. Los 548 presos —529 hombres y 19 mujeres— verán sus penas reducidas a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, vaciando el mayor corredor de la muerte del hemisferio occidental.
La medida es la culminación de una postura que Newsom ha mantenido desde los primeros días de su mandato. Dos meses después de asumir el cargo en 2019, declaró una moratoria sobre las ejecuciones y más tarde ordenó desmantelar la cámara de ejecución de la prisión estatal de San Quentin. California no ha llevado a cabo una ejecución desde 2006, cuando Clarence Ray Allen fue ejecutado, pero el estado siguió condenando a muerte a personas y gastando grandes sumas en un sistema de pena capital que nunca ejecutaba a nadie. En su carta, Newsom escribió que, tras casi 30 años en cargos públicos, había «llegado a comprender los límites de lo que un gobierno puede lograr con justicia», una frase que enmarcaba la decisión como un juicio moral sobre el sistema en sí, más que sobre un caso individual.
No todas las conmutaciones entran en vigor de inmediato. Según la Constitución de California, un gobernador no puede conceder clemencia a una persona condenada dos veces por un delito grave sin la recomendación del Tribunal Supremo del estado, con el acuerdo de cuatro de sus siete jueces. Ese requisito afecta a 382 de los 548 presos, y Newsom ha pedido al tribunal que emita su recomendación antes de fin de año para poder actuar antes de que su mandato termine en enero. Las 166 conmutaciones restantes entran en vigor por su autoridad exclusiva. El Centro de Información sobre la Pena de Muerte (Death Penalty Information Center), que calificó la acción como la mayor clemencia masiva en la historia de Estados Unidos, señaló que reduce la población del corredor de la muerte en casi un 30 por ciento, dejando unas 1.388 personas condenadas a muerte en todo el país, la cifra más baja desde 1984.
La magnitud de la decisión es difícil de exagerar. Los 548 presos representan más de una cuarta parte de todas las personas en el corredor de la muerte en Estados Unidos, y la sola acción de Newsom más que duplica el número total de indultos de pena capital concedidos por todos los gobernadores juntos en los últimos 50 años. Un informe de mayo de 2026 del Centro de Recursos de Hábeas Corpus (Habeas Corpus Resource Center) reveló que el 70 por ciento de los presos del corredor de la muerte de California seguían esperando a que se les asignara un abogado para tramitar sus apelaciones, un retraso causado por la escasez de financiación y de abogados cualificados, un detalle que los partidarios de las conmutaciones citan como prueba de que el sistema estaba roto mucho antes del jueves. Newsom es el octavo gobernador de la era moderna que conmuta todas las sentencias de muerte de su estado, pero ningún predecesor lo ha hecho en una escala ni remotamente comparable; la comparación reciente más cercana es la conmutación por parte del presidente Joe Biden de 37 de los 40 presos federales del corredor de la muerte en diciembre de 2024.
La reacción se dividió rápidamente por líneas conocidas. Los fiscales de distrito, los grupos policiales y los defensores de las familias de las víctimas condenaron la decisión, argumentando que pasaba por encima de los veredictos de los jurados y de la voluntad de los votantes de California, que han votado dos veces a favor de mantener la pena de muerte. Amnistía Internacional USA y el Centro de Información sobre la Pena de Muerte la elogiaron, y Amnistía la calificó de paso decisivo para alejarse de lo que describió como el castigo más cruel, inhumano y degradante. En internet, la noticia generó uno de los mayores debates del día en Reddit: un hilo en r/news reunió más de 26.000 votos positivos y 3.200 comentarios, y las respuestas más populares cuestionaban cuánto gasta California «fingiendo tener una pena de muerte» para un sistema que nunca usa, y señalaban que, estadísticamente, las conmutaciones probablemente han salvado la vida de al menos una persona inocente. Los mercados de predicción ya miraban más allá de la decisión, hacia el futuro de Newsom, y los operadores de Polymarket le daban un 69 por ciento de probabilidades de anunciar una candidatura presidencial, mientras el gobernador —con el mandato limitado y del que se espera ampliamente que busque la nominación demócrata en 2028— se acerca al final de su tiempo en Sacramento.
Lo que suceda a continuación depende en gran medida del Tribunal Supremo de California. Si los jueces recomiendan las conmutaciones para los 382 presos con múltiples condenas por delitos graves, Newsom podrá completar el proceso antes de dejar el cargo, y el corredor de la muerte de California dejará de existir como categoría legal por primera vez desde que el estado reanudó los ahorcamientos a finales del siglo XIX. La pena capital seguiría en los libros como opción de sentencia a menos que los votantes o la legislatura la deroguen, y un futuro gobernador podría, en teoría, reanudar las ejecuciones. Pero con la cámara desmantelada, la población condenada dispersada a instalaciones de población general desde 2024, y la población del corredor de la muerte ahora en cero, el efecto práctico sería el fin efectivo de la pena de muerte en el estado más poblado de Estados Unidos, y un poderoso precedente para la docena de otros estados que aún tienen grandes corredores de la muerte pero rara vez llevan a cabo ejecuciones.
